
El Boletín Oficial de Castilla y León publica hoy la declaración desfavorable de Impacto Ambiental del proyecto de explotación de recursos minerales de estaño y wolframio, denominado «Proyecto minero Valtreixal» y ubicado en los términos municipales de Pedralba de la Pradería y Cobreros (Zamora), que había sido promovido por Valtreixal Resources Spain, S.L.
En dicha declaración el Consejo de Medio Ambiente, Urbanismo y Ordenación del Territorio de Castilla y León informa desfavorablemente este proyecto por entender que podría suponer afecciones e impactos severos a los valores naturales con los que coincide en un amplio territorio transfronterizo, resultando ambientalmente inviable. A esta conclusión llega “tras el análisis técnico efectuado y, en especial, mediante la valoración realizada desde la Dirección General de Patrimonio Natural y Política Forestal en su informe relativo a las afecciones al medio natural, así como resultado de las consultas transfronterizas realizadas al Estado de la República de Portugal”.
Fueron numerosas las entidades y colectivos que se posicionaron en contra de este proyecto. Ecologistas Zamora fue la primera en alertar junto con los vecinos de Calabor contra la pretensión de la empresa, organizando para ello numerosas acciones en el pueblo de Calabor, paseos transfronterizos, presentación de alegaciones e incluso la edición de un libro “Abrete, cielo” que incluía 125 voces en contra de la mina de Calabor.
Mientras tanto Valtreixal Resources Spain SL, la empresa filial del gran grupo minero Almonty Industries Inc, con sede en Canadá y desde hace aproximadamente un año ya en EEUU, se había hecho con la concesión de la explotación en 2017 a través de una Sociedad de Investigación y Explotación Minera, participada por la Junta de Castilla y León, Siemcalsa. Con el apoyo del ayuntamiento de Pedralba de la Pradería, al que pertenece Calabor, quien llegó a modificar las normas urbanísticas para que la mina pudiera instalarse, este megaproyecto inició su camino sin que los vecinos afectados por esta enorme instalación conocieran las consecuencias reales de instalar una mina de 250 hectáreas a 2,5 km del pueblo y a 5 de la frontera con Portugal.
La mina a cielo abierto proyectada, que además contaba con futuras ampliaciones, ya que los derechos mineros de investigación alcanzaban a más de 2.200 hectáreas, preveía la movilización y transporte de miles de toneladas de rocas, lo que unido a la utilización de explosivos suponía, tal como denunció Ecologistas Zamora en su momento, una gran contaminación del aire y de los ríos -los cuales se hubieran visto afectados por sedimentos muy contaminantes-, así como la necesidad de realizar nuevas carreteras y líneas eléctricas, ruido constante y también el consumo de un enorme volumen de agua para sus plantas de tratamiento, que podría afectar al nivel freático de los acuíferosy recursos hídricos que posee el lugar.
No hay que olvidar que Calabor es conocida desde la antigüedad por sus aguas mineromedicinales, que afloran a la superficie a 27 grados allí donde ya en el siglo XVIII se construyó un Balneario y después, en 2003, una nueva envasadora. Hoy, un edificio bioclimático que alberga un hotel y balneario de aguas termales intenta tratar las nuevas enfermedades del mundo actual, provocadas por entornos contaminados como el Síndrome Químico Múltiple, la Electrosensibilidad…etc.
El expediente contó con los informes de distintas administraciones públicas consultadas: la Confederación Hidrográfica del Duero, la Agencia de Protección Civil de la Delegación Territorial de Zamora, la Dirección General de Patrimonio Natural y Política forestal, el Servicio de Planificación de la Dirección General de Carreteras e Infraestructuras, el Servicio de Residuos y Suelos Contaminados de la Dirección General de Calidad y Sostenibilidad Ambiental, el Servicio Territorial de Cultura y Turismo de Zamora, la Sección de Protección Ambiental del Servicio Territorial de Medio Ambiente de Zamora y el Servicio Territorial de Medio Ambiente de Zamora. Y con las alegaciones de Ecologistas en Acción de Zamora.
En definitiva, además de la afectación a la calidad de las aguas subterráneas y superficiales, se han evidenciado los posibles impactos severos a los valores naturales del territorio donde pensaba ubicarse la mina y que el Ayuntamiento de Pedralba de la Pradería pretendía clasificar como “suelo de actividades mineras”. Y es que se encuentra dentro de la Red Natura 2000, y por tanto clasificado como suelo rústico de protección natural, de interés comunitario y de Especial Protección de las Aves; un espacio que coincide con la Zona de Especial Conservación de Sierra de la Culebra, donde se encuentra la mayor reserva europea de lobos, compartiendo territorio con el Parque de Montesinho, en Portugal.
Además, todo este espacio se halla integrado en la Reserva de la Biosfera Transfronteriza Meseta Ibérica, la mayor de este carácter en Europa y cuyo reconocimiento por la UNESCO cumplió en junio pasado 10 años, lo que por cierto podría peligrar seriamente de llevarse a cabo proyectos mineros como este. Sus gestores(ZASNET) consideraron entonces imposibleintegrar en la reserva una intervención tan fuerte como una mina a cielo abierto. Calabor, por otra parte, está muy cerca del Parque Natural del Lago de Sanabria y la Sierra de la Culebra (Reserva Regional de Caza), zonas especializadas en el turismo de la naturaleza, con alojamientos rurales y pequeñas empresas dedicadas al avistamiento de fauna, especialmente del lobo ibérico y del ciervo, a las que se suman actividades como la apicultura, el cultivo ecológico, la recogida de frutos del bosque o la ganadería extensiva.
En definitiva, desde Ecologistas Zamora solo podemos felicitarnos como sociedad por haber evitado un proyecto modelo de desarrollo extractivista, cuyo grado de destrucción no hubiera podido resistir el ecosistema de los montes de Calabor, su biodiversidad, ni habría permitido el sostenimiento de cualquier otra actividad económica en la zona, hipotecando su futuro.
